Google
Mostrando las entradas con la etiqueta Reciclaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reciclaje. Mostrar todas las entradas

30 de marzo de 2018

Los cartoneros se rebelan contra la incineración de basura en la Ciudad

LPO"Los residuos son recursos para nosotros", dijeron desde CTEP donde lanzaron "un plan de lucha". Se vota el 26 de abril.
 El proyecto del Ejecutivo porteño que permite incinerar la basura puso "en alerta" a los recicladores que preparan un "plan de lucha" contra la iniciativa. El relleno sanitario del CEAMSE tiene solamente cinco años más de vida útil y por eso en el gobierno se inclinarían por quemar los desechos.
La noticia cayó como una bomba en la CTEP, la organización que lidera Juan Grabois y que agrupa a los trabajadores informales. La rama de Cartoneros, carreros y recicladores agrupa a más de 5500 personas solamente en la Ciudad, a los que se suman los informales.
"Estamos en alerta porque la intención del gobierno se está materializando en algo más concreto. Empezamos un plan de lucha que vamos a discutir el próximo miércoles", adelantó Alejandro Valiente, uno de los técnicos de CTEP. "Es una macana. Se pierde el incentivo que tienen los gobiernos en separar los residuos si tienen un horno que quema todo", completó.
LPO se comunicó con las reparticiones gubernamentales que tienen a cargo los residuos pero en ninguna oficina pudieron responder cuáles son planes que tiene del gobierno, cuándo podrían llegar a implementarse ni tampoco si hay empresas interesadas en venderle la tecnología de incinerado a la Ciudad. "Sabemos sólo lo que dice la ley", señalaron.
La Ciudad se maneja con la máxima reserva sobre un tema que es tan controvertido que ni siquiera tuvo una presentación pública oficial.
"Dentro de la composición de los residuos lo que más energía calórica aporta son los materiales reciclables. No creo que hagan estos hornos para quemar la yerba y los pañales", apuntó Valiente.
Hasta ahora los trascendidos indican que Horacio Rodríguez Larreta se inclina por la incineración, una opción similar a la que se utiliza en las grandes ciudades del mundo, pero ningún funcionario porteño se animó a confirmarlo.
El sistema europeo, que es similar al que se utilizaría en Buenos Aires, implicaría un altísimo costo para la Ciudad. Una posibilidad sería que el distrito capitalino se asociara con municipios del conurbano bonaerense, aunque aún así tendría tendrá que desembolsar sumas millonarias.
La "valorización energética" permite quemar los residuos y la energía que libera la basura es reutilizada para el funcionamiento de la planta. Durante el proceso la planta emite vapores que en teoría son inodoros y no tóxicos.
Juan Grabois, líder de la CTEP, entre Pablo Moyano y Roberto Baradel.
"Es un retroceso para la ciudad que volvamos a incinerar los residuos que en nuestro caso son recursos. Llama la atención la celeridad. La misma ley que quieren cambiar tiene una comisión de seguimiento y nunca mencionaron nada sobre el proyecto que enviaron a la Legislatura", se quejó Valiente.
Según pudo saber este sitio el proyecto llegará al recinto porteño el próximo 26 de abril. "Vamos a tratar de hacerlo lo más rápido posible", dijeron desde el Ejecutivo.
Además de las organizaciones sociales, otras instituciones como Green Peace también reclaman contra la quema de basura. "La ley N°1854, conocida como Ley de Basura Cero, fija metas progresivas de reducción de la disposición final de residuos sólidos urbanos y prohíbe la combustión de los residuos de la ciudad, tanto dentro como fuera de su jurisdicción, al menos hasta que se alcance la meta de reducción del 75%", aseguraron en un comunicado que también lleva la firma de cooperativas de cartoneros.
La ley preveía que para 2017 la Ciudad no podía enviar más de 374.414 toneladas de basura al relleno del CEAMSE, pero en cambio el distrito capitalino colaboró con 1.101.202 toneladas de residuos, casi tres veces más.

7 de agosto de 2015

REFLEXIONES...


21 de mayo de 2015

Los “biorollos”, la nueva técnica para ayudar a sanear el Riachuelo



Medio ambiente.
Es una iniciativa "verde", que utiliza plantas nativas para la remoción de contaminantes en el suelo y el agua. Y reduce la presencia de sustancias como el cromo, zinc o cobre.

Son estructuras cilíndricas de un metro de largo por veinte centímetros de diámetro, armadas en telas degradables y rellenas con materiales vegetales de poda. En su interior crecen plantas nativas que tienen la propiedad de absorber los contaminantes del suelo y mejorar el medio ambiente. Los llaman "biorrollos" y son la nueva técnica que desarrolla La Ciudad para ayudar a sanear el Riachuelo.
Dentro de los "biorollos" se alojan especies autóctonas que, una vez que enraízan, son fijadas en la costa. En una primera etapa se instalarán 50 biorollos en la zona del río en las que se observe una mayor falta de vegetación. Las especies que se plantarán son el junco, el cucharero, la redondita de agua y la flor de Santa Lucía, entre otras. Las plantas seleccionadas presentaron, en estudios de laboratorio, la particularidad de absorber metales como cromo, zinc y cobre. Esos contaminantes no vuelven al agua ni al suelo, tampoco llegan a las hojas. De ese modo, se impiden riesgos de recontaminación en caso de poda.
El proyecto de confección de los biorollos es desarrollado por la Agencia de Protección Ambiental (APrA) de la Ciudad de Buenos Aires, en conjunto con la Universidad de Flores. Durante una etapa inicial, científicos de la universidad relevaron la flora presente en la cuenca y midieron la capacidad de absorción de las distintas plantas nativas. Descubrieron, por ejemplo, que en las raíces de la Sagittaria montevidensis (Saeta) había presencia de cromo, zinc y cobre en valores equivalentes a un tercio de los que se encontraron en el suelo de la zona de muestreo.
La Cuenca Matanza-Riachuelo bordea la Ciudad y atraviesa 14 municipios del GBA. En ella viven 5 millones de personas: un 10%, en las villas. El 55% de la población afectada no tiene cloacas y el 35% carece de agua corriente. Su situación es crítica. El 8 de julio de 2008, en una sentencia ejemplificadora, la Corte Suprema obligó a la Nación, la Ciudad y la Provincia a llevar adelante un plan integral de saneamiento. Más allá de algunas mejoras puntuales y pese a la claridad inexcusable del problema, casi siete años más tarde los avances siguen siendo muy lentos.

18 de abril de 2015

Esteban Gascón: el pueblo que ya no quiere ser fantasma

GASCÓN.- Daniel Rolón pasó más de un año buscando trabajo de casero lejos de la ciudad. Retirado de la policía después de dos décadas de servicio y con maña para los oficios, proyectaba una jubilación junto a su familia en un ambiente menos hostil y más natural. En ese afán se cruzó con el Proyecto Pulpería, una ONG que hablaba de un tal Esteban Agustín Gascón, pueblo de cinco cuadras por dos y no más de 110 habitantes en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. El proyecto daba facilidades para la llegada de nuevos pobladores con ganas de trabajar y anhelos de una vida segura y apacible.
Rolón entendió que Gascón los buscaba a ellos. Ya lejos de Florencio Varela, él y su familia comprobaron que en el pueblo se duerme de un tirón, sin despertarse alertas ante cada ruido extraño. Que los vecinos los saludan como si los conocieran de toda la vida y que lo único que ocupa su mente ahora es poner a punto la casa que les cedieron en comodato por diez años.
Gascón quiere servir de caso testigo, de ejemplo multiplicador para torcer esa tendencia que impera en el país: la de esos pueblos abandonados por sus habitantes hasta que se convierten en fantasmas de escombros a la vera de la ruta.
 
Vista del pueblo.  Foto:  LA NACION  / Hernán Zenteno
Foto 1 de 21
Quien moviliza este sueño de recuperar la identidad de aldeas rurales y evitar su desaparición es Leandro Vesco, fundador de la asociación civil Proyecto Pulpería. Su idea es incentivar la vuelta a la vida en comunidad, resaltando el atractivo de esos valores que los pueblos aún conservan: amistad, solidaridad y tranquilidad. Pero la base para revertir ese drenaje poblacional, según Vesco, es la cultura y la educación. Por eso su primer paso es la creación de una biblioteca en el pueblo. El segundo da nombre al proyecto: recuperar la pulpería, el centro social. En Gascón, como ambos ya se concretaron, comenzó el proceso de repoblación. "Con muy poco la economía se empieza a mover -dice Vesco-. Con diez turistas por semana que pasen por Gascón, ya está. Lo que queremos también es que quien se quede lo haga por convicción, porque en ese lugar ve un futuro."
Gregorio Aberásturi vendría a ser el mecenas del proyecto Gascón. Productor agricolaganadero nacido en ese pueblo y que ahora vive en Carhué, cabecera del distrito de Adolfo Alsina, cedió en comodato por diez años algunas de sus propiedades en el pueblo: el viejo hotel, que ahora ostenta en sus distintas salas la biblioteca, la pulpería y el almacén de ramos generales; y casas de una planta, cerradas desde hace décadas, para que habiten los nuevos pobladores gratuitamente con el único requerimiento de que ellos las acondicionen. "Es una lucha contra la adversidad y el escepticismo -dice Aberásturi-. Lo importante es ver el cambio de tendencia, construir de abajo para arriba. Patear el hormiguero y procurar que después se pueda plasmar en políticas públicas."
Lo dice porque conoce la historia de Gascón. Sabe que el pueblo donde nació supo tener cerca de 2000 habitantes hasta los años 40, pero que la muerte del ferrocarril con pasajeros (hoy sólo pasan los cargueros) y los cambios en la agricultura fueron mermando a esa población que hace más de una centuria fundó una colonia de alemanes del Volga.
Los Rolón recorren cada rincón de su casa: muestran sus planes de recuperar el piso de pinotea, de dejar a nuevo los vidrios biselados, de mantener la estructura de ladrillos y reciclar esos techos de más de cuatros metros de alto. De armar un quincho con parrilla, arrancar una huerta y juntar leña para pasar el invierno. Planes impensados allá, en la casa de Florencio Varela.
Daniel Rolón trajo su propio valor agregado: su destreza en los oficios. Plomería, herrería, pintura. Mano de obra que hace falta en el pueblo. Claro, es que ahí la mayoría está abocada a las tareas rurales. Por eso, una condición que exige Proyecto Pulpería para todos aquellos que se quieran radicar allí es traer un proyecto laboral vinculado con el turismo rural, la agricultura ecológica o, como Rolón, dedicarse a un oficio.
La actitud receptiva del pueblo se manifiesta apenas los Rolón se conocen con uno de los habitantes del pueblo, Horacio Ventimiglia, que en sus galpones frente a la recién reciclada estación de tren atesora a La Australiana, una cosechadora del '29 que todavía funciona. "¡El vecino nuevo, que lo tiró! Bienvenido, correligionario", le dice Ventimiglia a Rolón, que a su vez le promete que ya lo visitará para tomar unos mates.
En la pulpería se juntó una veintena de vecinos para un asado. Pero Sebastián Ermantraut se mantiene firme en su posición: es el hombre detrás de la barra, el pulpero de sólo 29 años. Sebastián volvió a su pueblo desde Bahía Blanca. Lo trajo la salud de su abuelo y su madre. Ambos fallecieron. Pero lo que se apagó de un lado se encendió en otro: su mujer quedó embarazada y decidieron que Gascón sería el lugar ideal para criar a sus hijos. Ahora son dos. El más grande es uno de los dos alumnos del jardín de infantes del pueblo. En la primaria, la impecable escuela Merceditas, hay 12. Pero les gustaría que haya más.
"Acá tenés seguridad y tranquilidad, algo que hoy vale más que el gas natural o la ruta." Lo dice Néstor Martin, más conocido como "Rulo", delegado municipal. Recuerda con orgullo el día en que consiguieron la antena para la telefonía celular, cuando bajó la palanca y la raya de la señal estaba llena. Es que cuanto más chico es el pueblo, dice, más cuesta conseguir esas cosas. Y suelta una frase que suele repetir: "Dios vio que estábamos haciendo bien las cosas porque nos mandó un ángel que se llama Leandro Vesco".
Pero esa identidad en el pueblo se mantuvo gracias a quienes se quedaron. Y a los que llegaron desde la vecina Villa Margarita cuando esa aldea fue arrasada por el agua, al igual que la cercana Epecuén. Entre ellos, Rosa Kletzel, con sus 90 años. De Colonia San Antonio, otra localidad vecina, queda un sólo habitante: Anselmo Kloster, que aún vive en la casa donde nació. Dice que moverse ahora sería como arrancar una planta vieja y plantarla en otro lugar: no agarra más.
Gascón está a 60 km por camino de tierra desde Carhué. Allí los antiguos y los nuevos habitantes esperan la llegada en los próximos meses de otras cinco familias: de Rosario, Tierra del Fuego, Avellaneda, San Martín y Capital Federal. Inscriptas en el proyecto hay al menos doscientas, cuenta Vesco.
Mientras tanto, él y Aberásturi hablan de esta utopía de refundar un pueblo. De reconectar ese sistema neuronal con estaciones y aldeas a pocos kilómetros de distancia. Pequeñas luces en el mapa provincial que se ven al costado de la ruta. Que sigan siendo pequeñas, pero que no se apaguen. VIA LANACION

23 de noviembre de 2014

La Sachetera: un proyecto de reciclaje solidario.

Hoy en día conocemos muchos lugares donde se reciclan todo tipo de residuos que consumimos en nuestra vida cotidiana como las botellas plásticas, el Tetra Brik, las tapitas, el vidrio, etc. Pero.. ¿Qué hacer con los sachets de leche que desechamos diariamente?¿Cómo se pueden reciclar?¿Qué se puede hacer con ellos considerando que una familia promedio consume entre 7 a 10 por semana?


Ahí es donde surge La Sachetera, un proyecto solidario y voluntario, que trabaja con el reciclado de sachets para confeccionar  diferentes productos aislantes que luego son donados a grupos que ayudan a personas de bajos recursos. Goda Dodero, una de las creadoras del proyecto, nos cuenta: “comenzamos en junio del 2012, conocíamos la marca Afueradentro y esto nos ayudó a comprobar lo resistente del material y además a darnos cuenta que no había mucha gente que reciclara sachets y menos para un fin solidario”.
También nos cuenta su experiencia personal en unas vacaciones de camping dónde pasó frío y esto hizo que se cuestionara cómo hacen las personas que no tienen recursos para aislarse del frío y del agua. Ahí es cuando se le ocurrió que los sachets, que son muy buenos aislantes, serían una buena solución momentánea para las personas necesitadas. La puerta para que surja La Sachetera fue la necesidad urgente de ayudar a Un Sol de Noche, a quien donaron su primer bolsa de dormir sachetera.
Nos cuenta Goda “al principio contamos con el apoyo de nuestras familias, amigas, maestras  que nos apoyaron y chicos que se animaron a hablar y a presentar el proyecto a sus escuelas y creamos la página de Facebook para dar a conocer el proyecto”.
La Sachetera junta sachets de leche y yogurt  limpios en colegios y casas, alentando a  reciclar para un fin solidario. Una vez al mes organizan “días sacheteros”, que son encuentros organizados para compartir  con grupos solidarios y amigos que deseen ayudar y aprender. Los voluntarios participan de la limpieza, selección, armado con costura y sellado. Por ejemplo, una bolsa de dormir sachetera se confecciona con 76 sachets, los voluntarios se dividen en grupos de trabajos para poder colaborar. Si alguien va para aprender y después desea copiar el proyecto en su zona, se puede llevar una muestra de todos los pasos para poder enseñar en el nuevo grupo.  Se trata que en el mismo día se entreguen  los trabajos realizados a quienes lo necesiten con mayor urgencia.
Actualmente están realizando:
-  Bolsa de dormir Sachetera: una bolsa de dormir, para las personas que viven en la calle, la cual ha tenido muy buena aceptación por estas personas y por los grupos que realizan las recorridas .
– Aislantes: pieza de 63 sachets sellados con calor, sirve para aislar colchones de los pisos y casas precarias.
– Capas de lluvia: destinadas a escuelas  rurales.
“Las bolsas de dormir son entregadas a diferentes grupos solidarios, ellos son los que saben, mejor que nadie, quien necesita  lo que realizamos en La Sachetera. Por el momento  acompañamos a un Sol de Noche de Tigre y Casa de Galilea de La Cava, San Isidro. Seguramente con los grupos nuevos, otras zonas y refugios van a comenzar a recibir ayuda.”
Cuando le preguntamos a Goda cómo son recibidas las bolsas por la gente necesitada, nos contestó: “Esto es nuestro motor, son  muy bien recibidas! Es algo que no sabíamos al principio. Cuando el año pasado llegaron esas semanas de mucha lluvia sin parar, empezamos a tener devoluciones de gente en situación de calle que nos emocionó y hace que cada encuentro esté lleno de amor y ganas de trabajar”.
Además señaló que: “En la última inundación, ya nos encontró más organizados y con mucho material limpio , gracias a  que todos  lo reciclan correctamente y pudimos ayudar a los inundados de La Cava, con aislantes para apoyar sus colchones y tapar goteras de las casas”.
¿Cómo preparar el material de la mejor manera?Para reciclar un sachet este debe estar abierto con tijera donde tiene todas las partes selladas y lavado como si fuera un plato, con agua y un poco de detergente. Esto les permite almacenarlos y nos ahorrar mucho tiempo de trabajo. Luego los clasifican por tamaño (varía según la marca) y los sellan o cosen.
Cómo tiene que hacer la gente que se quiera sumar o colaborar con sus sachets?
Visitando su página www.facebook.com/LaSachetera van a encontrar un listado de los sitios que reciben, o escribiendo un mail a: lasachetera@gmail.com. La  Sachetera sueña con que este proyecto se repita en diferentes comunidades,  con el fin de  ayudar a las mismas, compartir experiencias de trabajo solidario y crear una conciencia ambiental reciclando estos materiales. También te invitamos a vereste video para conocer más sobre La Sachetera.

26 de octubre de 2014

Las bicis vuelven con todo y son el nuevo objeto de diseño y deseo



Boom de ventas y reciclado.En 2013 se vendieron 1,4 millones de unidades. Pero muchos están sacando los viejos rodados del galpón. Y los restauradores son las nuevas estrellas de un universo que se reinventa.

Ahí vienen las bicis. Asoman por el asfalto como libélulas sigilosas o insectos simples. Ahí vienen los ciclistas, al galope de sus caballos de metal. Las chicas pedalean en falda, los obreros cargan su bolsito como el oficinista el maletín. Hay quien arruga la botamanga del pantalón con un broche o carga el canasto con compras del día. Está el que le sacó lustre a la playera noventona y el que pasa cambios para adecuar su rodado de montaña a la Ciudad. Ahí vienen bicis y ciclistas a modificar el paisaje urbano a lo vintage.
Las bicis se usan cada vez más y también se volvieron un objeto de diseño y deseo. Ahora es posible encontrar una galaxia alrededor del velocípedo, empezando por los restauradores de bicicletas que son las nuevas estrellas de ese mundo de rayos, cuadros y horquillas. Se trata de artesanos o mecánicos de bicicletas que heredaron el oficio yque reciben en sus talleres las desempolvadas Olmo, Auroritas, Bergamasco y Diana, entre otras marcas, que vuelven a rodar.
Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Mayorista y Minorista de Bicicletas (Commbi), el año pasado se despacharon 1,4 millón de rodados. “Algunos compran bicicletas nuevas, pero cada vez más personas reciclan las que tienen. De hecho, lo que más se vende ahora son repuestos y el rubro del reciclado explota. Tiene que ver con un factor económico pero también con un valor afectivo: con una bici vieja se recuperan recuerdos”, explica Claudio Canaglia, presidente de Commbi. Hay otros motivos que impulsan el fenómeno: mayor conciencia sobre medio ambiente y cuidado de la salud.
Poner a rodar una bici antigua cuesta entre $ 2 mil y $11 mil. El trabajo final puede incluir la “decoración” con cubreasientos, puños de cuero, canastos de mimbre, timbres pintados a mano. Todo ese sistema que se pone en marcha a la hora de reciclar un rodado podrá verse entre el 7 y el 9 de noviembre en ExpoBici, segunda edición de la feria que el año pasado reunió a 16 mil personas, en Costa Salguero.
La bicicleta es parte de la política estratégica de movilidad en la Ciudad. El Gobierno porteño –que diseñó la aplicación “Cómo llego” y ya logró 367.764 descargas– buscará sumar este año 15 kilómetros de ciclovías a los 130 que existen. También implementó un sistema de créditos a través del Banco Ciudad para comprar bicis en 50 cuotas sin interés. Desde la Subsecretaria de Transporte porteña, informaron que de esa forma ya se compraron 20 mil bicicletas y que planean alianzas con dos empresas de seguros.
“La infraestructura de la Ciudad es un punto de partida estupendo y necesario. Pero hay que mejorar: las bicisendas necesitan mantenimiento y limpieza. Y la educación vial es necesaria y debe incluirnos a todos: agentes de Tránsito, automovilistas y peatones”, observan Isabel Garcí­a Amuchástegui y Ariel Sabatella, de la Guía Baker.
En el interior la bici también se fortalece. En Córdoba capital inauguraron 3,5 kilómetros de ciclovías que se suman a los 5 que ya existían y la Universidad Nacional de Córdoba compró 200 bicicletas para sus alumnos. En Rosario los viajes en bici representan el 5% de la movilidad y se lanzó una licitación para comprar 480 bicicletas para uso público. A través de becas, la Universidad de esa ciudad otorgó 200 bicis a alumnos. Entre Godoy Cruz y Mendoza hay 30 kilómetros de bicisenda y planean una combinado de transporte entre bicis, colectivo y tranvía.
 via clarin

22 de mayo de 2014

Propagación de datos erróneos por Facebook


Esta foto  compartida en Facebook mas de 300.000 veces informa  erroneamente  que la numeracion en los cartones de los lacteos son las veces que se hace un supuesto reciclado de la leche que  los envases contiene.

Y en realidad es esto:

Números en la base 
del envase

Los envases de Tetra Pak® son producidos en grandes bobinas. Una misma bobina contiene varios rollos con secuencias de envases. Cada rollo de una bobina recibe una numeración (1 al 5) que permite identificar en qué posición de la bobina fue producido un determinado envase.
Los números son impresos durante la fabricación de los envases en las fábricas de la firma Tetra Pak, empresa que produce los envases.
De esa forma, Tetra Pak

  • Tiene un control de la producción de los envases.
  • Garantiza la máxima calidad de los envases que llegan al consumidor.
  • Trazabilidad del envase

26 de septiembre de 2013

Construyó una casa en un container




Comprar una vivienda en Argentina es cada vez más difícil y caro para la clase media. Por eso, un pampeano y una porteña construyeron su propia casa en San Juan utilizando un container que remodelaron ellos mismos.

"Cuando se quiere se puede", proclamó Yamil Matilla, ingeniero electromecánico de La Pampa que concluyó sus estudios en San Juan. Fue el encargado de diseñar el proyecto y también de subir los resultados, con decenas de fotos, a internet.
"Mi novia es estudiante de Geofísica y yo soy Ingeniero Electromecánico, ambos con cero conocimiento de construcción, albañilería, plomería, metalurgia, jardinería, carpintería, yesería, etc. Sin embargo, por gusto y otro poco por necesidad nos embarcamos en la grandiosa aventura de construir desde cero nuestro propio hogar, con la mayoría de los muebles inclusive", escribió @Yamilmat en Taringa.

El proyecto llevó un año de trabajo entre fines de semana y noches adicionales, ya que realizaron todo ellos mismos sin abandonar sus obligaciones regulares, con un costo de$25.000 sólo para el container y otros $38.000 en materiales. Así lo explicó el ingeniero en el post que en dos días ya tuvo 25.500 visitas en el foro argentino. via PERFIL
TODAS LAD FOTOS EN TARINGA