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5 de agosto de 2012

CARPOOLING >> Compartir el auto, para cuidar el bolsillo y el ambiente


“Soy ingeniero y hace unos años trabajo en una empresa en General Pacheco. Viviendo en Capital, el viaje hasta la planta ha sido siempre un tema importante ya que la empresa donde me desempeño, no ofrece servicios de traslado. Es difícil lograr economía de tiempo y dinero cuando de esto se habla, por eso la solución era compartir auto. Como se trata de una empresa grande, resultaba difícil llevar a cabo el plan porque no conocía colegas vecinos. Con el tiempo, logré ir encontrando gente que vive cerca y hoy en día, compartimos auto entre cinco personas (dos de ellos, son de otra empresa de la zona). Si hubiese tenido al alcance un sistema que me permitiera visualizar contactos en un mapa y contactarlos, el carpooling hubiese sido una tarea mucho más fácil”, cuenta Pablo Damilano, uno de tantos usuarios que se sumaron a la nueva movida de compartir viaje.
Si lo necesitase ahora, sería sencillo para Damilano contactar gente debido a que ya son varias empresas que se dedican a esto. “El fenómeno del carpooling surgió en Estados Unidos como una necesidad de reducir costos ante la crisis del petróleo en la década del setenta. Con los años, se fue popularizando como una forma de ahorro y reducción del tráfico; se extendió a Europa, donde fue un éxito, y ya ha llegado a la Argentina”, comenta Martín Rubio, uno de los tres socios a cargo y responsable de SincroPool. Es una plataforma online para compartir auto en círculos cerrados de confianza (universidades, empresas, parques industriales, barrios cerrados, etc.).
 “La idea es optimizar el uso del auto al maximizar la cantidad de asientos utilizados; en nuestro país, la tasa de ocupación es de 1 a 2 personas por unidad, número que podría crecer utilizando este tipo de sistemas. En la Ciudad de Buenos Aires, entran y salen por día 6 millones de asientos vacíos” asegura Rubio. 
El carpooling implica viajar, por lo general, acompañado de un desconocido. Es una suerte de Facebook, donde las personas publican viajes y luego el sistema envía alertas de coincidencias. También puede usarse para escapadas de fin de semana y eventos.
“Por experiencia, se puede decir que conectándose vía la red social nunca se tuvo problemas. De todos modos, como el miedo está instalado, ofrecemos plataformas cerradas para empresas/universidades, por lo cual, aunque no se conozca a la otra persona, se tendrá la certeza de que pertenece a la misma comunidad de confianza”.
Si se trabaja en las afueras de la ciudad y se va en auto todos los días, en el sitio se podrá postear el viaje y así encontrar compañeros para compartir el recorrido. Se puede alternar el uso del auto y, si no se tiene uno, puede preguntarse a la comunidad si alguien lo puede llevar. Es práctico y económico”, concluye Rubio. Además, se dan grupos homogéneos, los usuarios no hacen diferencia de sexo y los viajes siempre son mixtos.
Los beneficios que esta modalidad trae al medio ambiente son varios: “Disminuye el consumo de energías no renovables y se reducen las emisiones de CO2 hasta 4,22 k de dióxido de carbono por kilómetro compartido”, asegura Larralde.

Compartir el auto, para cuidar el bolsillo y el ambiente

POR MARÍA TERRERO / ESPECIAL PARA CLARÍN

Hay quienes a diario recorren varios kilómetros para llegar o volver del trabajo y encuentran en el carpooling una alternativa eficaz. Menos gastos y contaminación, entre sus ventajas.
Más personas por auto es igual a mejor cuidado del medio ambiente (Foto, David Fernández)

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02/08/12 - 18:27
“Soy ingeniero y hace unos años trabajo en una empresa en General Pacheco. Viviendo en Capital, el viaje hasta la planta ha sido siempre un tema importante ya que la empresa donde me desempeño, no ofrece servicios de traslado. Es difícil lograr economía de tiempo y dinero cuando de esto se habla, por eso la solución era compartir auto. Como se trata de una empresa grande, resultaba difícil llevar a cabo el plan porque no conocía colegas vecinos. Con el tiempo, logré ir encontrando gente que vive cerca y hoy en día, compartimos auto entre cinco personas (dos de ellos, son de otra empresa de la zona). Si hubiese tenido al alcance un sistema que me permitiera visualizar contactos en un mapa y contactarlos, el carpooling hubiese sido una tarea mucho más fácil”, cuenta Pablo Damilano, uno de tantos usuarios que se sumaron a la nueva movida de compartir viaje.
Si lo necesitase ahora, sería sencillo para Damilano contactar gente debido a que ya son varias empresas que se dedican a esto. “El fenómeno del carpooling surgió en Estados Unidos como una necesidad de reducir costos ante la crisis del petróleo en la década del setenta. Con los años, se fue popularizando como una forma de ahorro y reducción del tráfico; se extendió a Europa, donde fue un éxito, y ya ha llegado a la Argentina”, comenta Martín Rubio, uno de los tres socios a cargo y responsable de SincroPool. Es una plataforma online para compartir auto en círculos cerrados de confianza (universidades, empresas, parques industriales, barrios cerrados, etc.).
 “La idea es optimizar el uso del auto al maximizar la cantidad de asientos utilizados; en nuestro país, la tasa de ocupación es de 1 a 2 personas por unidad, número que podría crecer utilizando este tipo de sistemas. En la Ciudad de Buenos Aires, entran y salen por día 6 millones de asientos vacíos” asegura Rubio. 
El carpooling implica viajar, por lo general, acompañado de un desconocido. Es una suerte de Facebook, donde las personas publican viajes y luego el sistema envía alertas de coincidencias. También puede usarse para escapadas de fin de semana y eventos.
“Por experiencia, se puede decir que conectándose vía la red social nunca se tuvo problemas. De todos modos, como el miedo está instalado, ofrecemos plataformas cerradas para empresas/universidades, por lo cual, aunque no se conozca a la otra persona, se tendrá la certeza de que pertenece a la misma comunidad de confianza”.
Si se considera el uso de la plataforma corporativa, el origen siempre es el mismo (oficina/planta/Universidad o empresa). En los casos de redes abiertas, donde los puntos de llegada pueden ser diferentes, lo ideal es que las partes coordinen entre ellas. “La ideología del carpooling es que los pasajeros que se sumen al auto de alguien se adapten a la ruta del conductor. Pero, en la práctica, se genera tan buen clima que el conductor termina acercándose a los destinos de los pasajeros”.
Si se trabaja en las afueras de la ciudad y se va en auto todos los días, en el sitio se podrá postear el viaje y así encontrar compañeros para compartir el recorrido. Se puede alternar el uso del auto y, si no se tiene uno, puede preguntarse a la comunidad si alguien lo puede llevar. Es práctico y económico”, concluye Rubio. Además, se dan grupos homogéneos, los usuarios no hacen diferencia de sexo y los viajes siempre son mixtos.
Cinco amigos y una buena idea    
Vayamos Juntos comparte las mismas modalidades. “Somos cinco compañeros de trabajo y el proyecto surgió el año pasado por varios motivos. El primero era que sabíamos de la existencia de esta modalidad en otros lugares del mundo. Segundo, nos llamaba la atención lo que tardábamos en llegar a nuestro empleo, el poco lugar para estacionar, los aumentos en los precios del combustible y peajes, y que la gran mayoría de los autos tenían sólo un ocupante”, cuenta Manuel Larralde, rsu responsable.
 “El usuario entra al sitio, se registra (es recomendable hacerlo vía la cuenta de Facebook) y luego puede buscar viajes o publicar el suyo, detallando horarios, origen y destino. Nos requieren de todo el país, para viajes de larga y corta distancia, diarios u ocasionales”. El punto de llegada, por otro lado, es preestablecido, pudiendo ser o no el lugar de trabajo, facultad o casa".

Los beneficios que esta modalidad trae al medio ambiente son varios: “Disminuye el consumo de energías no renovables y se reducen las emisiones de CO2 hasta 4,22 k de dióxido de carbono por kilómetro compartido”, asegura Larralde.

“Cuando uno usa su propio auto para ir al trabajo, los gastos de patente, seguro, amortización y neumáticos ya los tiene asumidos como costo hundido. Al hacer carpooling, no se cobrará por estos costos ya que la naturaleza del sistema es compartir”, detalla Martín Rubio. Lo que sí se puede dividir es el precio de la nafta y peaje, muy beneficioso para el conductor, que así ahorrará entre un 18% y 33%.
Los poolers que no tienen auto también ganan. Compartir el vehículo siempre será la mejor opción antes de tomarse un taxi, ya que la bajada  de bandera cuesta lo mismo que hacer pool de a dos hasta una distancia de 25 kilómetros. Súper económico. Con respecto al colectivo, a mayor distancia, al pasajero le convendrá  este medio, a pesar de que se tarde 40 minutos más. 
Si se trabaja hasta 10, 6 kilómetros (Palermo-Vicente López, por ejemplo), conviene hacer pool de a cinco porque el tiempo que se ahorra y la comodidad en la que se viaja es notable. 
Nota Campleta en clarin
Más información:
Vayamos juntos (Manuel Larralde); http://www.vayamosjuntos.com.ar/
SincroPool (Martín Rubio); http://www.sincropool.com

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